Cien
El fin es el principio.
Volando sobre las nubes tengo pensamientos grandilocuentes.
Rumbo, noroeste. Honshu, Japón.
Ochenta
En Illinois debe hacer una maravillosa tarde de verano. Pienso en mi familia. Sobre todo, en mi madre: Enola. La guerra terminará pronto y entonces regresaré a casa.
Cincuenta
La tripulación está preparada. ¡Objetivo en el radar!
Las compuertas se abren y el avión se estremece en pleno vuelo al liberar la carga.
Veinticinco
Por debajo del ruido de los motores, imagino el silbo de la caída.
Diez
Abajo nadie sospecha nada.
Cinco
Está amaneciendo.
Tres
Dos
Uno

Me gusta la facilidad que tienes para dibujar una pequeña instantánea de una gran historia. Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarDirecto, sencillo, magníficamente escrito.
Una entrada con lenguaje muy escueto. Me ha recordado a un cómic.
ResponderEliminarMaldita bomba.
Un abrazo.
Gracias a ambos por los comentarios.
ResponderEliminarLo realmente difícil fue reducir la historia a 100 palabras respetando el contexto histórico y que todo tuviera sentido ... y potencia a la vez.
Fue un desafío. Lástima que quines tienen que leerlo no hayan sabido valorar mi esfuerzo.
Saludos.
Hola amigos:
ResponderEliminarUno de los soldados que arrojó esas bombas acabó siendo un monje cistircense en un convento de Argentina. No sé si aún sigue allí ni si todavía vive. Muchas veces pienso en esa persona. En el tremendo peso que le tocó sobrellevar toda su vida. De la vida de los otros que iban en ese avión, no puedo daros ningún dato.
Un saludo
Pilar Alberdi